viernes, 23 de julio de 2010

Con Resfrío… entrenar o no entrenar?

…esa es la cuestión. Esta es una duda que, sobre todo en estas épocas del año, nos invade a los corredores. Más allá de los objetivos deportivos, se deben tener en cuenta algunas cosas importantes, cuando lo que está en juego en la salud.
Para algunos correr con tos, fiebre o la nariz congestionada es un suplicio. La médica y media maratonista brasilera Kátia Bloch (50), afirma que ya tuvo que entrenar con resfrió más de una vez, aunque “nunca resultó muy bueno; siempre me canso más rápido y el rendimiento es más bajo porque en esos días no se está en lo más alto de nuestras capacidades físicas y biológicas.”
Por su parte, el atleta y profesional del marketing Rodrigo Araujo (28) es más cauteloso, y cuando sabe que la enfermedad lo va afectar en su rendimiento por varios días, elige quedarse en casa. Aunque “cuando es solamente un dolor de garganta o congestión leve, salgo a entrenar”, contó.
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Una cuestión de intensidad

Según investigaciones de la Ball State University (Indiana, EE.UU.), “los síntomas comunes al resfrió pueden ayudar el sistema inmunológico, estimulando a funcionar mejor, activando así las defensas del cuerpo contra enfermedades”, afirma Thomas Weidner, director del Laboratorio en Investigación sobre Entrenamientos Atléticos de esa institución.
“Los ejercicios físicos estimulan el sistema inmunológico”, asegura Weidner. “Eso nos lleva a creer que actividades físicas moderadas pueden prevenir enfermedades como los resfríos”, sugiere el investigador. Su grupo de estudios analizó a 50 individuos que fueron contaminados con el “rinovirus” (principal tipo de virus asociado a resfríos), los que luego fueron divididos en dos grupos. Veinticinco de ellos corrieron, subieron escaleras y pedalearan por 40 minutos interrumpidos a un promedio del 70% de su FC max (frecuencia cardiaca máxima) cada día, durante una semana. Los 25 restantes se mantuvieron sedentarios, restringiendo ejercicios físicos al mínimo posible. Simplemente se limitaron a caminar algunas cuadras para llegar a sus trabajos o lugares de estudio.
El grupo que hizo ejercicios se sintió mejor después de haber hecho las rutinas, pero ninguno de los dos grupos empeoró sus síntomas después del período de investigación. “Nadie se siente bien cuando tiene resfríos, principalmente cuando estos implican congestiones y dolores de cabeza. Pero, nuestro trabajo mostró que las personas aún con la enfermedad pueden hacer ejercicios, siempre y cuando estos sean moderados en su intensidad y duración”, explicó Weidner.
Por otro lado, el científico alerta: “la decisión de hacer ejercicio debe basarse en la localización de los síntomas del resfrío. Ejercicios livianos y moderados son liberados y hasta indicados para personas con síntomas de resfrío localizados del cuello para arriba. Al contrario, si los síntomas también incluyen pulmones y el resto del cuerpo, el ejercicio no es conveniente”.
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Con fiebre, ni lo pienses!
El médico deportólogo José Kawazoe Lazzoli tiene una opinión semejante a Weidner. “Con cualquier infección no se debe entrenar, y con fiebre está absolutamente prohibido!”, asegura. Lazzoli explica el peligro que esto implica: “entre otras complicaciones, hasta se puede desarrollar una Miocarditis (infección en el músculo cardiaco)”. Como no todos los corredores son especialistas en infecciones y sus síntomas, el médico siempre expone una la regla: “atendé a tu estado general. En caso de que te sientas sin energía, no salgas a entrenar”.
Lazzoli también alerta sobre las combinaciones peligrosas, como entrenamientos seguidos de una mala alimentación o de una noche “mal dormida”. “Todas esas condiciones debilitan el sistema inmunológico. Es cierto que cada persona tiene una resistencia individual a las infecciones, pero no es bueno abusar”. Además, define que para practicar cualquier tipo de actividad física es fundamental alimentarse adecuadamente y ser capaz de conciliar periodos de trabajo / entrenamiento con periodos de descanso en forma balanceada.
De acuerdo con lo que dice el estudio norteamericano, el médico deportólogo explica que “los ejercicios de alta intensidad reducen la actividad del sistema inmunológico, y contrariamente los ejercicios leves y moderados pueden estimularlo”.
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Corriendo en la lluvia
“El resfrío, al igual que la gripe, es causado por un virus, y si tu sistema inmunológico está débil por algún motivo, estos virus encontrarán allí una puerta de ingreso a tu cuerpo”, afirma el imunologista y clínico general Luiz Augusto Fonseca, quien trabaja en el Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de San Pablo.
Al ser consultado sobre si la práctica de correr con lluvia es sinónimo de resfrió, Fonseca fue enfático: “no”. Y prosiguió: “es cierto que hay un gran riesgo de contraer un resfrió por cuenta de la baja temperatura del aire que entra en los pulmones en los días de lluvia, lo que reduce las defensas del aparato respiratorio. Pero si la persona que corre bajo la lluvia no tiene contacto con nadie que esté resfriado, es decir con el virus, no pasará nada”, concluyó.
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Cuidado
Lazzoli hace una recomendación a los corredores resfriados: “el ejercicio puede predisponer a una infección respiratoria, pero si hay una combinación de entrenamiento con mala alimentación y falta de descanso”. También, las condiciones climáticas son un riesgo. Con mucho frío, la solución es abrigarse bien, y así podrás salir a correr sin problemas.
Fuente: Revista 02 www.o2porminuto.com.br

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